Crítica de Sin conexión ★★☆☆☆ Ritmo irregular para una película irregular

 


Bradley Cooper nos trae Sin conexión, su tercera película como director tras Ha nacido una estrella [2018] y Maestro [2023], y he de decir que ni Maestro, ni Sin conexión, han llegado ni por asomo, al nivel de Ha nacido una estrella, la cual me sigue pareciendo a día de hoy su mejor película como director.

Sin conexión, nos cuenta como el matrimonio Novak compuesto por Alex (Will Arnett) y Tess (Laura Dern) se va desmoronando mientras Alex se va adentrando en el mundo de la comedia en Nueva York y Tess se va redescubriendo como jugadora/entrenadora de voleibol.

Me ha gustado todo lo relacionado con el mundo de la comedia y la evolución del personaje de Alex, y la película sube de nivel cuando este se sube al escenario a contar historias de su triste vida y convertirlas en anécdotas divertidas. Ese mundillo con sus compañeros cómicos, es sin duda lo mejor de la película. Sin embargo, en los momentos familiares cae bastante el nivel y el ritmo de la historia, y tampoco ayudan las apariciones en pantalla del director Bradley Cooper con su personaje Balls, el cual se me hizo insoportablemente aburrido y que no aporta nada a la historia. Por momentos, me parece una película interesante, divertida y entretenida, y en otros, monótona y aburrida, por lo irregular de su ritmo a lo largo de sus dos roras de duración.

Nota: ★★☆☆☆ Entretenida.

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