Crítica de 28 años después: El templo de los huesos ★★★☆☆ Un gran Ralph Fiennes nos deja una de las escenas del año

 


Tras 28 años después [2025], unos meses después nos llega su secuela 28 años después: El templo de los huesos, también escrita por Alex Garland, pero en esta ocasión, dirigida por Nia DaCosta, que en 2021, nos trajo la también película de terror Candyman.

La película, que es continuación directa de la anterior entrega, ya que empieza donde acabó la anterior, con el encuentro entre Spike y Los Jimmys, y está dividida en dos tramos que luego se juntan al final. En un primer tramo nos muestra a Spike (Alfie Williams) y su convivencia con Los Jimmys, en los que destaco por encima de todos los papeles de Jack O'Connell, que hace un gran papel como líder del grupo satánico, y Erin Kellyman, la Jimmy que entabla una relación más cercana con Spike. En el segundo tramo, tenemos al Doctor Kelson (Ralph Fiennes) y su relación con el infectado Alpha, al que ya vimos en la anterior entrega, y que en esta ocasión Kelson lo apoda Samson (Chi Lewis-Parry). Al final, estos dos tramos se juntan en el templo de los huesos, donde veremos una de las escenas del año.

Existen diferencias evidentes entre la anterior entrega y esta, por ejemplo, en el aspecto visual, ya que Danny Boyle nos ofreció una grandísima experiencia visual dejándonos planos rompedores y excepcionales, y en esta entrega, no tenemos esa experiencia visual, sin embargo, Nia DaCosta la combate con escenas mucho más violentas y salvajes. Otra de las diferencias es que en la primera entrega hay más infectados que en esta nueva entrega, sin embargo, aquí nos ofrece una de las mejores escenas del año a cargo de un sensacional Ralph Fiennes (que es sin duda lo mejor de la película) con la música de Iron Maiden sonando a toda potencia.

Nota: ★★★☆☆ Buena.

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