Crítica - Romería ★★★★☆
Después de las estupendas 'Verano 1993' y 'Alcarràs', Carla Simón nos trae Romería, otra nueva entrega de la memoria familiar de la directora, en donde tenemos a Marina, interpretada por Llúcia Garcia, que viaja a Vigo para conocer a la familia de su padre biológico, que murió de sida, al igual que su madre, cuando ella era muy pequeña. A través de los encuentros con sus tíos, tías y abuelos, la joven intenta reconstruir un relato de sus padres, pero todos sienten demasiada vergüenza hacia los conflictos de drogas de la pareja, algo que Marina les recuerda con su presencia.
La directora vuelve a mostrarnos esa naturalidad con un nivel de narración a través de las miradas y gestos de los personajes que proporciona a la vez un realismo y simpleza realmente tremendos, en los que prácticamente sabemos lo que está pensando cada personaje sin apenas palabra alguna. Sin embargo, en está película, me ha sorprendido en su tramo final, adentrándose brevemente en lo "fantástico" con sus padres fallecidos, que no voy a comentar para evitar spoilers. Y no sólo eso, sino que a través de las notas del diario de su madre, con alternancia de pequeñas grabaciones de videocámara doméstica, va reconstruyendo a modo capítulos una historia, que por momentos, tiene pinta de documental.
A parte de las maravillosas vistas de Galicia y los bonitos paisajes de la ciudad de Vigo, me gustaría destacar la actuación de Llúcia Garcia, la cuál cumple con creces como protagonista de la película.
Por lo tanto, Romería es una de la mejores películas del año.
Nota: ★★★★☆ Muy buena.


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